
- Aléjate de mí. - Su voz era firme, como si lo que acababa de pasar no hubiera pasado. Como si él no me hubiese empujado en contra de los casilleros exigiéndome respuestas de preguntas que no comprendía, y como si después él no hubiera hecho ese lindo gesto de secar mis lágrimas... Las lágrimas que él mismo había provocado. - Esto es peligroso... - Su voz era un firme susurro que podía escuchar a pesar de que estuviera a unos cuantos pasos de mí. Vi como su cabeza se volteaba solo un poco para verme por encima de su hombro. - Yo soy peligroso. -Negué con mi cabeza tragando saliva mientras buscaba su mirada con mis ojos. - No puedo...