
-Tu primer error fue creer que regresaría siendo esa niña que una vez te rogó -dije con desdén y él sonrió burlón. -¿Qué? ¿Volviste siendo un patito que se convirtió en cisne? -Esa vez fue mi turno de sonreír con burla y negar. -No, cariño. Siempre fui un cisne, la única diferencia es que conociste mi lado tímido. Ahora estás viendo el bueno y ruega por no conocer el malo -recomendé y levanté la copa mientras le guiñaba un ojo. Se quedó quieto, procesando mis palabras y saboreando la verdad en ellas.