Maia necesitaba encontrarse de nuevo y recuperar su parte más libre. Jamie había vivido toda su vida en una vorágine de drogas y descontrol. Ella buscaba en aquella isla del mediterráneo lo que durante tantos años había añorado. Él había pasado media vida entre la necesidad de sentirse vivo y comprendido. Cuando las vidas de Maia y Jamie se cruzaron, jamás pensaron que sería el comienzo de su caída al abismo.