
¿Hasta qué punto estarías dispuesto a llegar, con tal de darle una última oportunidad a esa persona que amás con locura? ¿Estarías dispuesto a mentirte a vos mismo considerando que es una de las traiciones más grandes que existen? Al menos, eso era lo que pensaba antes de leer ese Atlas. -¡No fue mi culpa! Soy una víctima, fueron una serie de circunstancias excepcionales las que me llevaron hasta ese punto. -Esto es una recaída. -¿Me estás escuchando? -Sí, te estoy escuchando ¿ Vos me estás escuchando a mí? -Conozco este recorrido ¡Pará el auto! -Tarde o temprano me lo vas a agradecer. Una historia en la cual los personajes han perdido el rumbo de tal manera que, en ocasiones, sus alter egos tendrán que mover las piezas del juego para evitar que todo lo que han construido no se destruya a su alrededor. Minutos que se traducen como un siglo. Todos tienen sus cartas peores o mejores. Aprender a dominarlas va a ser la clave para que estas jueguen a su favor y no en su contra, en este juego en el cual todos participan, llamado vida. La partida no puede invertirse, si así fuera, en cuestión de segundos se proclamaría la ganadora y ese sería su fin, estaría condenado a vivir dentro de su propia pesadilla.