Un perro que sueña, la desgracia de una mujer que se persigue a sí misma, la imposibilidad de reconocer la realidad, el desgarrador encuentro entre dos espíritus, la angustia de un joven escritor que es, a su vez, un personaje, la desesperación por el abandono, la orfandad, la locura que recorre los muros de una casa a punto de colapsar… esto y más encierran las puertas de cada relato. Diecinueve relatos escritos bajo el resplandor del horror que ciega, juntos, son la selección de diecinueve cuentos-habitaciones que forman la arquitectura sonora de un libro, donde lo onírico y lo siniestro se entrelazan de la mano del amor, la soledad, el tiempo. Cada cuento es una habitación que invita al lector a entrar, revisarla, y a habitarla ya que todo parece familiar y tan ajeno como lo suelen ser los más próximos, los más íntimos, la gente, las cosas y especialmente uno mismo. Cada relato es un espacio hecho historia, tan abierto y encerrado, húmedo, oscuro, asfixiante… una serie de cuadros, de escenarios desplegados en las habitaciones de la mente, fraguados al mero estilo del realismo mágico. Hacen su aparición el hambre, lo grotesco, textos algunos que rompen esquemas y revuelcan a los personajes en su gozosa miseria, donde cabría preguntarse si se habla del pasado, del presente, del futuro o de todos juntos. Al recorrer esta casa, el lector escuchará los ecos de secretos revelados, la angustia de encontrarse con uno mismo, la dificultad de habitar un cuerpo y, sobre todo, la imposibilidad de reconocer la realidad (si cree que existe una). Las atractivas, a la par que enigmáticas., frases de cada cuento consiguen atrapar al lector, provocando una inmersión inevitable en el libro.