Su biografía atesora un inventario de temas: una bodega donde respiran y pulsan los ya explorados y los que habría de explorar en la segunda mitad de su vida. Aquella trasladada a "La obediencia nocturna"(1969) y a los cuentos aparecidos en revistas y suplementos literarios en los años posteriores a la aparición de su novela. A juzgar por las fechas de publicación de sus relatos, Juan Vicente Melo dedicó toda su voluntad y empeño a la consumación de un texto de largo aliento que no era el arriba citado, sino "La rueca de Onfalia"(aparecida de manera póstuma, en 1996). Melo habría de posponer su escritura para dedicarse de lleno a la novela que constituye lo mejor de su trabajo literario. Al margen de todo lo anterior, su temprana "Autobiografía"(1932-1966) permite confirmar el cruce entre ficción y experiencia vivida, ambas comunicadas mediante el estilo y la sintaxis que caracterizan sus empeños narrativos. Para Melo, toda invención, traducida a cualesquier código artístico, forma parte implícita y explícita de la existencia real del espíritu humano (Luis Arturo Ramos).