
En la actualidad, Carmilla está considerada una obra pionera por su importante contribución a las historias de vampiros −inspiró a Bram Stoker para escribir Drácula cincuenta años después− y a la literatura queer al incluir una de las primeras representaciones del deseo lésbico en la literatura europea. Sheridan Le Fanu fue un escritor cuyos inquietantes relatos influyeron notablemente a autores de terror como Bram Stoker, M. R. James o H. P. Lovecraft. En sus últimos años, en los que escribió muchas de sus historias más conocidas, como El tío Silas (1864) o Carmilla (1872), llevó una vida recluida y se decía que solo escribía de noche y a la luz de dos velas. En el epitafio grabado en su tumba se le otorga el título de “príncipe invisible de Dublín”, que honra su contribución estética y refleja su presencia fantasmal como ermitaño. Sus oscuras historias aún siguen cautivando al público varias generaciones después. La artista Rosemary Valero-O’Connell −autora de No te vayas sin mí (Astiberri, 2020) y ganadora de dos premios Eisner, cuatro premios Ignatz (entre ellos el de mejor artista dos años consecutivos), un Harvey, un Prism, la medalla de oro de la Society of Illustrators y un Printz Honor− aporta un conjunto de ilustraciones originales, dulces y amenazantes al mismo tiempo, que se suman al legado de una de las novelas esenciales de la literatura de terror.