
La obra de Voltaire no solamente se caracteriza por su innegable calidad literaria, sino por haber utilizado su talento para expresar profundos conceptos filosóficos de manera accesible hasta los menos versados e interesados en tales disciplinas. Aunque siempre expresó sus opiniones con libertad y sin el más mínimo atisbo de autocensura, también fue constante en defender el derecho ajeno a expresarse libremente, haciendo de la “tolerancia” su irrenunciable credo. A tal grado esto es así, que se le atribuye erróneamente la frase: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (Continúa en la Nota Preliminar del libro).