Una infancia marcada por la incuria han empujado a Alex a la vida en las calles. Convencido de que lo único que tiene para ofrecer es su propio cuerpo, se prostituye para sobrevivir. Pero sobrevivir en las calles no es fácil, sobre todo para alguien frágil, bastante ingenuo y de corazón cristalino como el de él. Cuando Marcos lo rescata, tras ser apaleado por unos maleantes, siente la necesidad imperiosa de compensar todas las dejaciones que otros tuvieron para con ese niño. Ambos hombres entablarán una peculiar relación, que los empujará en brazos del otro para encontrar juntos la tan codiciada felicidad.