
En su cuento “Happy endings”, Margaret Atwood propone que todos los finales se parecen. Son los inicios los que resultan divertidos. Los finales implican la muerte a menos que sean falsos, dice la autora, y es ahí donde quisiera detenerme. De todas las formas de ficción, los cuentos son los que proveen con mayor riqueza, en el menor tiempo posible, la capacidad de enfrentarnos una y otra vez a un final. Y si Atwood tuviera razón y todos los finales acaban en la muerte, ¿no serían los cuentos las vías rápidas y seguras de aproximación? Bajo esta sospecha, diría que mi poética consiste en convertir la muerte en un punto de partida. Divertirme con eso que Atwood no encuentra divertido. Daniel Centeno (Los Mochis, Sinaloa, 1991) escribe cuentos de death fiction. Autor de Extinguirnos fue tan fácil (UAEM, 2025), Los robots contarán nuestras historias (Ocelote, 2024), Rara vez elegimos morir (Trazos de Aves, 2024) No hablaremos de muerte a los fantasmas (Casa Futura, 2021) y Puerta Cerrada (Paraíso Perdido, 2017). Ganó el XXXV Premio Nacional de Cuento Fantástico y Ciencia Ficción y obtuvo mención honorífica en el XVI Concurso Juan José Arreola. Fue becario del FONCA (2017, 2022) y del PECDA (2020).
