
"Y fue en ese momento, mientras permanecía parado allí con el rifle en mis manos, que por primera vez capté lo vacío, lo fútil del dominio del hombre blanco sobre el Oriente. Allí estaba yo, el hombre blanco con su arma, parado a la cabeza de la multitud de nativos desarmados -aparentemente el actor principal de la pieza-; pero en realidad era solo un muñeco absurdo, empujado de aquí para allá, por la voluntad de aquellas caras amarillentas tras de mí. Percibí en ese momento que cuando el hombre blanco se vuelve tirano, es su propia libertad la que destruye". Aunque conocido sobre todo por sus novelas, Orwell fue un ensayista tenaz,produciendo sobre un centenar de textosde particular profundidad. Son reflexionesacerca de la vida, sus ideas y los sucesos contemporáneos, que muchas veces adquieren un estilo narrativo que los hace, prácticamente, relatos. El suyo es un estilo que ha sido considerado entre los mejores de toda la prosa británica. Parecerían textos de ficción si no fuera porque el autor indica abiertamente su deseo de expresar la verdad, tal como se plantea en el ensayo que abre este libro, "¿Por qué escribo?" (1946). La elección de los cinco ensayos que se presentan en este libro ilustrado corresponden de alguna manera a una evolución existencial en el autor, mostrando sus sueños de realizarse como hombre, desde niño, en la literatura y también en la búsqueda de la verdad. Pero la vida lo lleva a cumplir funciones o tareas que no siempre son congruentes con el idealismo. Es un aprendizaje áspero. A menudo tiene que hacer cosas abominables como sacrificar a un pobre animal o ver impotente cómo un ser desvalido es privado de la vida. También sufre lo suyo en ese hospital, donde la muerte ronda implacable. Para finalmente redescubrir la potencia infinita de la naturaleza en la figura del animalito más modesto, un sapo. Hombres y bestias se confunden porque, vaya descubrimiento, comparten un destino común.