
En estos cuentos ocurre de todo: amores súbitos, crímenes por despecho, rituales satánicos. Guiados por pulsiones profundas, los personajes de Sánchez Exeni transgreden constantemente los límites del orden, de la ley; la forma misma del cuento tradicional se rompe, para dar lugar a una vertiginosa exploración multimedia más allá del libro. Podemos jugar con el título: la autora deforma todo en busca de nuevas formas. Ningún personaje sale indemne de estos cuentos; tampoco lo harán sus lectores y lectoras. (Edmundo Paz Soldán) Eva Sofía ya había demostrado con Tenemos sed (2021) su capacidad quirúrgica para construir y destruir personajes. No le tiene miedo a la palabra y la desnuda para contar las historias de quienes vemos superficialmente a diario, pero nos negamos a observar con detalle: el taxista, la prostituta, los “metaleros”, los marginados. Estos cuentos no disfrazan la realidad, no pretenden tener héroes. Son crudos -descarnados y hasta cínicos-, pertenecientes a una corriente literaria que se ha visto últimamente en Latinoamérica, en la que leer se convierte en un proceso físico que recorre todo el cuerpo, incomoda, nos mantiene en movimiento y aunque a veces es difícil, es imposible dejar de leer. (Melisa Balderrama Siles)