
Los demonios hemos ascendido del Infierno a la tierra. Hemos tomado el control y dividido el mundo en sectores. El mío, es el más importante de todos. Soy Azan, un demonio de lujuria. Yo soy el dueño de esta ciudad. Todo y todos me pertenecen. Obediencia absoluta. Pero a ella no la vi venir. No estaba en mi radar. Bajé la guardia porque era una simple humana. Permití que Willow fuera nadie cuando debió serlo todo y me disparó. —¿Qué tenemos aquí? Una gatita con garras. Es una asesina de demonios y yo debería pararla. Entonces, ¿qué es lo que siento cada vez que la veo? Lujuria y caos se desdibujan cada vez que Willow entra en mi vida. Yo soy el señor de todo y, sin embargo, ella puede ser mi reina. —Aceptarás mis términos. Eres mía y te sentarás en mi trono, conmigo, sobre mí, dando órdenes a mi ejército—dije. —Jamás—contestó Willow. Eso está por ver.