Toda reconstrucción lleva implícitas las ruinas que negaste u ocultaste, de las que trataste de alejarte. No hay final sin un desastre, pero después de aquello es importante que recuerdes que no debes conformarte, que todo lo que aprendiste sirvió de algo, que no te dejaste, que aunque tardaste supiste salir adelante, supiste huir, aunque tardases demasiado, de donde no querían que te quedases.Porque entendiste, que las expectativas son trampas que nos ponemos a nosotros mismos, para trasladar la responsabilidad a otro de reconstruir algo que siquiera han roto.**Tus heridas sanarán solo si te encargas de ser tú quien las cuide y, sobre todo, las escuche.**El amor es un acto egoico, amamos cómo somos cuando nos vemos en los ojos del otro, la versión que saca de nosotros, pero amar...Amar, amar de verdad, es un trabajo, amar es aceptar que el otro es humano, que no se ciñe a nuestra lista de expectativas, de requisitos y, por encima de todo, que no hace falta que lo haga, porque amar a otro es no querer cambiarlo, es cuidarlo, respetarlo.Yo la amé, porque amaba su imperfección, ella no me vio, y cuando me fui no volvió jamás a buscarme. Pero siempre vivirá en estas páginas.Después del desastre, es la historia que tú también has vivido, tómate la licencia de sentirla tuya.