
Una mujer enfrenta el difícil proceso del divorcio. Ya no es la joven y soñadora joven que se casó ilusionada: la convivencia ha develado la verdadera cara de su pareja, un hombre mezquino y traumatizado por su madre, quien proyecta en sus propios hijos esa herida. La separación deja sin piso a la mujer, pero pronto comprenderá que su vida no termina, sino que, acaso, recién empieza en completo control de sí misma y su destino Haciendo uso de una prosa escindida, fragmentaria, Alina Gadea nos muestra, a manera de una confesión descarnada, el complejo proceso que antecede a la separación de una pareja. Destierro da cuenta de una convivencia trastocada por los vicios propios de una relación en crisis que convierte la casa, que una vez fue un hogar, en un campo minado del que es imperativo escapar, autoexiliarse, para salvar la piel. No queda sino intentar juntar las piezas de aquello que se rompió, con la esperanza de que, al reunirlas en su totalidad, nos encontramos con que hemos creado algo distinto, completamente nuevo, más fuerte y mejor de lo que fue.