
La noche en que lo iban a premiar con la mayor distinción médica posible, el cirujano más importante del país es hallado muerto con un disparo en el corazón. Quien encuentra el cuerpo es su hijo, León, que en un arrebato de tristeza y nostalgia decide llamarlo al celular para poder escuchar su voz una última vez en la contestadora. Solo que no esperaba por nada del mundo que quien atendiera del otro lado fuera, en efecto y pese a tenerlo muerto a sus pies, su padre. Vivo.