La historia narrada en tercera persona nos presenta a Cándida Rosa Almendares, su compañero, un fiscal de justicia, severo e insobornable, Pedro Valiente (desaparecido por un tiempo) y el hijo de ambos, Julián Valiente, una mujer de clase media que, de pronto es aterrorizada y espantada por la destrucción de su residencia y sus bienes materiales. La mujer queda postrada, espantada, inerme como si estuviera en un estado de coma. Entonces, el joven se dedica de manera persistente a dos actividades que lo hacen inmune a las tentaciones de la droga, la pandilla y el crimen organizado: se echa al monte en búsqueda de alimentación para él y su madre y a estudiar en la biblioteca de su padre que se encuentra en el sótano de su casa.