
Laura, David, Sheyda y Alan son, entre otros, los que descubren de una forma no siempre agradable lo que les falta para alzar el vuelo. Ni la culpa, ni la falta de amor, ni las discapacidades, ni tampoco las creencias religiosas deberían cortar nuestras alas. Es una novela escrita con amor para todas las personas que todavía no han encontrado sus alas para volar.