El paralelo etíope es una crónica de dos viajes uno geográfico, donde el autor recorre el más atípico de los países africanos, pero también uno simbólico que arranca en la estación del metro etiopia en México y que explora, en una geografía lejana, varias obsesiones cercanas. Esta crónica es una mirada sin perjuicios y sin miedo de lo políticamente incorrecto. La descripción del mundo etíope que hace diego Olavarría rechaza las convenciones turísticas, señala el paternalismo europeo, critica la misericordia del hombre moderno y reflexiona sobre la condición humana llevada al límite de la sobrevivencia. El paralelo etíope gano el primer premio nacional de crónica joven Ricardo Garibay 2015.