El joven Arturo no es como los demás. Entregado, recién nacido, al cuidado del señor de Avilion por el misterioso mago Merlín, su valentía y aplomo se dirían propias de un rey. Cuando se corre la voz de una espada hendida en la piedra, que otorga a quien la libere el poder sobre toda Britania, los mejores caballeros del reino acuden a probar suerte. Una serie de fortuitas coincidencias acaban con el joven Arturo empuñando el pomo de la espada y, para asombro de todos, liberándola sin esfuerzo. Excálibur ha despertado, y ya nada será igual.