Hasta ahora el lenguaje ha sido estudiado, sobre todo, dentro de la tradición cartesiana surgida en el siglo XVII. El presente trabajo busca plantear a los lectores y lectoras una reflexión sobre el lenguaje, le emoción y la mente humana a partir de una perspectiva distinta que define ya gran parte de los trabajos dentro de las Humanidades y de las Ciencias del siglo XXI: la investigación sobre la complejidad. El libro establece una polémica entre distintos enfoques del lenguaje, la comunicación, la emoción, la percepción y la mente: por un lado el mecanismo, el cartesianismo y la disciplina lingüística estructural que parte del principio de inmanencia para estudiar la lengua ideal en sí misma; por otro, el dinamismo crítico, no cartesiano, fundado en la interdisciplinariedad y el estudio del lenguaje real en sus interconexiones con el conjunto de la inteligencia y de la forma de vida humana.