El tarot tradicionalmente se compone de 78 arcanos (cuya traducción significa 'secreto'). Los arcanos mayores, compuestos por 22 cartas, 21 numeradas y una sin numerar (0, 'El Loco'), y los 56 Arcanos menores, compuestos por 4 palos numerados del 1 al 10, y cuatro cartas cortesanas por cada palo. Se dice que los 56 arcanos menores fueron agregados posteriormente a los 22 mayores por varios motivos, siendo lo más creíble que se intentaba "camuflar" los secretos mayores en una baraja de juego convencional. En las cartas mayores se encuentran los secretos más profundos de la humanidad y su viaje hacia el infinito, desde el nacimiento hasta el día de la resurrección. El uso más común que se le da a las cartas es el de adivinación, no siendo así su propósito inicial, que es el de dar al iniciado una herramienta de autoexploración y autoanálisis. Siendo sus imágenes un portal hacia la psique más profunda con el propósito de curar el alma o de alcanzar un conocimiento y entendimiento superior. El viaje iniciático empieza con la carta de 'El Loco', aunque este arcano sin numerar siempre ha sido motivo de controversias en cuanto a su orden. Muchos lo colocan al final, incluso algunas ordenes y autores lo colocan antes de 'El Mundo' (XXI). Pero para crear la historia y poder hacer un estudio profundo, tradicionalmente es colocada al inicio de toda la baraja. Según la numerología, el número 0 es el número que aún no es, la nada, el vacío; pero, a la vez, potencia a cualquier otro número.
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