
Nació en Pitalito, Huila. Es escritor de libros infantiles y maestro de niños. Hizo estudios de literatura en la Universidad Pedagógica Nacional, en la Surcolombiana de Neiva y en el Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá. Profesor de primaria y secundaria. Licenciado en literatura e idiomas, ha recibido premios regionales, nacionales e internacionales, y ha estado vinculado con editoriales como Educar, Panamericana y Alfaguara. Su primer libro para niños fue justamente Danilo danilero, cabeza de velero, Premio Fomcultura de Literatura Infantil- Juvenil. Luego seguirían títulos como Carmela tiene la rara virtud de leer los sueños, Tato tiene Novia, Lilo Cocodrilo, Un beso para Lucy, La novia de mi hermano, Un amigo para Alejandro, Carmen dijo que sí y Los colores del grillo. Su obra está editada en Colombia, México y Ecuador y ha sido premiada en varias ocasiones. En el año 2011 la Secretaría de Educación de México escogió una de sus novelas dentro del programa editorial de apoyo a la lectura. Además de sus cuentos para niños, es de resaltar su "trilogía del conflicto", compuesta por Bajo la luna de mayo, El rojo era el color de mamá, y La luna en los almendros, en los que pone en voz y vidas de los niños diversas situaciones y perspectivas del conflicto armado colombiano. Recorriendo el país y hablando con los diversos actores del conflicto y las víctimas, reunió el material para sus obras. “Escuchar las historias era fácil. Yo me iba a las escuelitas más lejanas a contarles cuentos y a llevarles los libros y en medio de eso me contaban. Lo más curioso es que nosotros los adultos sentimos más el rigor de la situación, pero el niño acepta lo que le tocó afrontar. En medio del proceso de escritura le daba más importancia a la voz del joven y la maticé con su relato lleno de alegría, donde están el optimismo, los juegos y esas cosas que hacen parte de la vida normal de un niño en cualquier parte del mundo, pero de hecho es la visión de la guerra, que es como un monstruo que está encima de los niños. Siempre he tratado que las novelas no sean dramáticas, o sea, que el niño no sufra leyendo, pero sí que se conmueva y sea consciente de esa realidad.”