
En otro tiempo comandó ejércitos, derribó murallas y aplastó naciones. Era una mujer popular. En una tierra de espadas y labranza, de orgullos y miserias, de alquimia y ferias de ganado, de monstruos inefables y tardes al fresco con las vecinas, todos conocían su nombre. Todavía lo recuerdan, lo cantan y lo celebran. Todos menos ella. Fingió su muerte. Huyó. Se escondió entre rostros anónimos. Ahora es Suri, una más del pueblo. Antes fue Baddo, Lugarteniente del Señor Oscuro de Tablo Caracea, y su vida está a punto de cambiar. Otra vez. Hay fantasmas sobre la tierra es una épica cotidiana, una odisea de contrastes repleta de campesinos, asesinas invisibles, pucheros, demonios, girasoles parlantes, canciones de amor, sudor y venganza; donde, en ocasiones, nos podemos comer tranquilamente una pera junto al río y, en otras, no queda más remedio que cortar unas cuantas cabezas.
