
Hijo de madre española y padre alemán, repartió su infancia entre varios países (Francia, Alemania y España). A los doce años dio el salto definitivo que lo convertiría en nómada, cuando se trasladó junto a su familia al recién independizado Congo Belga (luego llamado Zaire y en la actualidad República Democrática del Congo). Allí permaneció durante diez largos años que cambiarían su visión del mundo y hasta su manera de enfocar la vida; se contagió de los misterios y maravillas de la propia naturaleza y de las historias narradas por los ancianos, casi siempre de noche y alrededor de la hoguera, en alguna aldea remota y sin nombre. Su profesión de piloto de aviación le permitió ampliar aún más su experiencia viajera y acumular recuerdos de un mundo mágico y misterioso que muy pocos europeos han tenido el privilegio de conocer en profundidad. Actualmente reside en Madrid.