
De su familia, Hermán Miranda dice que "constituida originalmente por mis padres, Manuel y Berta, y mi hermano mayor, Edgardo, se había trasladado desde Santiago a Quillota a fines de los años '30, luego de una condena que Manuel debió a cumplir como efecto de una reyerta en que hirió gravemente a un policía, una situación en la que a su vez él mismo resultó seriamente lesionado (incluyendo una bala que llevó toda su vida incrustada en el esternón)". En Quillota nacieron Hugo, en 1939, y Hernán dos años más tarde. La familia volvió a Santiago en 1948, "con el fin de obtener atención psiquiátrica para Manuel en la antigua Casa de Orates de la capital", ya que "los golpes que había recibido y una adicción al alcohol" habían influido en su estado síquico. Hizo su estudios básicos en la Escuela Número 61, "que se ubicaba a poca distancia del Cementerio General, la Morgue, hospitales y la 'casa de los locos'". Después, conforme a la falimia se iba mudando, estudió en diversos colegios de Santiago. Miranda pasó "fugazmente en la Universidad de Chile por dos carreras muy disímiles (Derecho y Arquitectura)", antes de ingresar en el Instituto Pedagógico en 1965. Más tade obtuvo el grado de magíster en Filosofía Política en la de Santiago. Su primera publicación es en una antología—Cuba sí. Poetas chilenos cantan a la Revolución Cubana—, en 1963, y su primer poemario, Arte de vaticinar, apareció en 1970. A partir de entonces será un escritor prolífico, autor de una decena de poemarios e integrante de unas treinta muestras colectivas publicadas en Chile, en otros países latinoamericanos y Europa. Miranda trabajó en la la Oficina de Informaciones de la Presidencia de la República en el Palacio de La Moneda entre 1970 y 1973; "colaboró anónima y activamente en la denuncia de los crímenes de la Dictadura, comentó libros en el diario La Opinión de Buenos Aires y La Época de Santiago. Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Miranda vivió un tiempo en Argentina. En mayo de 1984, en plena dictadura de Augusto Pinochet, protagonizó una de las acciones de arte de protesta más sonadas en Chile: "se recluyó en el Parque Metropolitano vestido de oficinista, junto a un escritorio y una máquina de escribir, mientras Nicanor Parra 'sapeaba' por si venía Carabineros. En el mismo lugar Enrique Lihn vociferaba: 'El hombre es el único animal que usa lentes oscuros'". El poeta, que eligió una de las primeras jaulas del zoológico, recordaría más tarde: "Me encerraron a las ocho de la mañana y el público llegó a las ocho y media. Entonces fui vestido como oficinista, tenía un escritorio y una máquina de escribir y el letrero decía: Hombre. Nombre científico: Homo sapiens. Hábitat: En todo el mundo." Fue redactor de suplementos de La Tercera entre 1981 y 1991. Ha sido jurado en diversos certámentes literarios.