
Immanent Visitor is the first English-language translation of the work of Bolivia's greatest and most visionary twentieth-century poet. A poète maudit, Jaime Saenz rejected the conventions of polite society and became a monk in service of his own imagination. Apocalyptic and occult in his politics, a denizen of slum taverns, unashamedly bisexual, insistently nocturnal in his artistic affairs, and secretive in his leadership of a select group of writers, Saenz mixed the mystical and baroque with the fantastic, the psychological, and the symbolic. In masterly translations by two poet-translators, Kent Johnson and Forrest Gander, Saenz's strange, innovative, and wildly lyrical poems reveal a literary legacy of fierce compassion and solidarity with indigenous Bolivian cultures and with the destitute, the desperate, and the disenfranchised of that unreal city, La Paz. In long lines, in odes that name desire, with Whitmanesque anaphora, in exclamations and repetitions, Saenz addresses the reader, the beloved, and death in one extended lyrical gesture. The poems are brazenly affecting. Their semantic innovation is notable in the odd heterogeneity of formal and tonal structures that careen unabashedly between modes and moods; now archly lyrical, now arcanely symbolic, now colloquial, now trancelike. As Saenz's reputation continues to grow throughout the world, these inspired translations and the accompanying Spanish texts faithfully convey the poet's unique vision and voice to English-speaking readers.
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En Sáenz, vida y obra se suponen y se iluminan mutuamente. Así, la imagen de escritor rebelde, marginado, alcohólico, nocturno y enemigo del artificio de la “gente bien”, no sólo remite a uno de los pocos enfants terribles de las letras bolivianas, sino que es parte integrante de una vida que asumió la escritura con vocación monástica. El resultado fue una obra que es una visión de mundo extraordinaria y original, como pocas en el contexto de la literatura boliviana y latinoamericana. Se puede decir que muy pocos representantes de la literatura, la música o la pintura contemporánea en Bolivia han dejado de tener alguna relación o influencia de Sáenz. Incluso su importancia se ha sentido en las nuevas generaciones de videastas y cineastas. Tal vez lo que más llamó la atención, sobre todo a gente joven, fue el aspecto romántico de su estilo de vida, reflejado en su horario de trabajo y de vida social: dormir en el día y vivir de noche. La publicación póstuma de su novela, Los papeles de Narciso Lima Achá (1991), arroja luces sobre otros dos importantes aspectos de su vida: su sexualidad y su atracción por el nazismo. Esta última, similar a la de Ezra Pound en algunos elementos, fue más bien un rechazo a la sociedad burguesa moderna y una exaltación de lo irracional y lo esotérico como métodos de conocimiento del mundo. De ahí que su interés por el nazismo estuvo más cerca de la magia que de la política. En cuanto a su sexualidad, un aspecto poco conocido de su vida, no hay duda de la importancia que debió tener el mundo de las relaciones homosexuales. Así lo prueba la escritura de Los papeles de Narciso Lima Achá, donde se narra básicamente una historia de amor entre un joven boliviano y uno alemán. Cabe señalar que Sáenz nunca se definió como homosexual y su vida amorosa conocida estuvo siempre heterosexualmente orientada. Lo cual se muestra, por ejemplo, en que Sáenz se casó con una mujer alemana de origen judío y con ella tuvo una hija. Este matrimonio, donde lo judío y la heterosexualidad predominan, indica la dificultad de asignarle una etiqueta a sus intereses políticos y sexuales.