Clara da sus primeros pasos en la vida. En el imaginario narrativo clásico, la peripecia vital tiene inicio, nudo y desenlace. Este libro cuestiona y rompe esa secuencia porque la niña o adolescente traza, encuentra y resuelve, como puede, nudos, trampas y desenlaces. Sería arriesgado decir que estamos ante una historia de aprendizaje. Es otra cosa: el choque brutal contra una vida que parece tener prisa por hacerse presente. Una escritura casi sobria o severa, aparentemente resignada a dar cuenta de un dolor seco, austero, laico, libre de aspavientos retóricos. Cuatro momentos narrativos que bordean la literatura de terror: estremece pensar que lo que nos cuenta este libro está pasando ahí, al otro lado de esa calle por la que paseamos tranquilamente.