
En la cantina La Costillita de Villa Urquiza se celebran los veinticinco años transcurridos desde las vacaciones de 1987, que azarosamente reunió a un grupo de jóvenes en el camping Aguamar de Villa Gesell. Uno de ellos, Palmer, ha alcanzado la fama internacional y los demás lo esperan como a una estrella. El recuerdo que guardan de él es borroso, nimio, pero cobra nuevo sentido a la luz de los hechos que lo convirtieron en una celebridad. En torno a Palmer se concentran las expectativas de esa noche. Y es su notoriedad, impensable en aquel verano juvenil, la clave de la asistencia perfecta a la cena aniversario. Los brindis alientan las anécdotas y reactivan el embrión de los amores truncados por el fin del campamento. En lo mejor del encuentro, un hecho inesperado altera de manera rotunda el curso de la noche. La reconstrucción de ese episodio clave le da a Libería Palmer un aire de trama policial con su lógica invertida. Y el pasado -las pequeñas bigrafías y la Historia- se presenta como una gama de narrativas más o menos arbitrarias, interesadas y delirantes en constante disputa.