
¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida? Quizás en ambos casos encuentres algo parecido: objetos—o personas—que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja que se quedó a la espera, esquirlas de otra vida... O uno de esos secretos que creías enterrado para siempre y que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: «Tenemos que hablar». ¿Y si movemos una sociedad?