«Los detectives salvajes» es una novela que trabaja sobre una relación de continuidad y ruptura con la modernidad y la vanguardia histórica, en cuanto a la construcción de sujeto, la comunidad, el concepto de novela, la utopía y literatura. Por medio de esta relación de continuidad y ruptura, la novela plantea la posibilidad de restitución de la comunidad entendida como un acontecer literario-existencial que rompe con la separación arte-vida. «Los detectives salvajes» construye así, una propuesta de renovación de la relación del presente con la memoria y la historia, entendida ésta como la historia de sujetos menores, es decir, la microhistoria. Lo anterior, tiene como base la confrontación de dos regímenes de ficcionalización: el diario de vida y los testimonios, que ponen en conflicto la separación de la oposición culturalmente establecida de ficción/historia.