
Lleno esta habitación de pasiva certeza, vicio el aire viciado con más aire, miro un alrededor inexistente. En esta habitación no hay plurales ambiguos, no hay futuros inciertos ni nada parecido a una lujuria pasada. Lleno esta habitación vacía con cien dudas que Dios no alcanzaría a resolverme. Lleno esta habitación con un aire finito. Habitación vacía, de Camilo de Ory