Maladrón es la primera novela de Miguel Ángel Asturias desde Mulata de Tal y en ella persigue las raíces míticas de este continente, ahora en el momento decisivo en que el conquistador hispano toma contacto con el universo mágico y tropical recién descubierto. Hay un tema de gesta en Maladrón: la busca de ese paso necesario y elusivo entre Océano Atlántico y Océano Pacífico, pero es una cruzada donde conviven la grandeza épica con una comicidad casi medieval, el sueño renacentista europeo con el animismo de las culturas precolombinas. "Es lógico que los demonios luchen entre sí" ha escrita Asturias. "La magia es muy fuerte en el indio: su vida, su muerte se apoyan en esas fuerzas oscuras… Mis libros se parecen a los murales de Méjico, donde todo está mezclado: campesinos, liebres, arzobispos, aventureros, mujeres de la vida. Y también nuestra naturaleza, inmensas pampas o inmensos bosques donde sólo somos pobres seres perdidos." A esta vertiente fabulosa de su obra, que se ha alternado y a veces entremezclado con la realista, ambas aplicadas a desentrañar el rostro verdadero de una América tropical, donde lo criollo y lo indígena se enfrentan y confunden, pertenece Maladrón. Su vigor imaginativo, su ininterrumpida riqueza lingüística, confirman una vez más la observación de Carlos Fuentes: "Asturias es uno de los grandes renovadores de la novela latinoamericana. Deja de tratar al indio de una manera documental, para penetrar en la raíz mágica, mítica, a través del lenguaje." En 1967, Miguel Ángel Asturias recibió el Premio Nobel de Literatura.