Zoila es medio elfa. No ha pedido ser lo que es ni tener esas orejas. No ha pedido la capacidad de causar la muerte o curar heridas solo con el pensamiento. Tampoco leer la mente de otras personas. Su madre murió sin que los elfos hicieran nada para evitarlo y su padre los abandonó, a ella y a su hermano mellizo. Solo su abuela se ha preocupado de formar una familia. Zoila tiene dieciséis años y una vida normal. Hasta que los elfos aparecen en su vida para ofrecerle el lugar que, por nacimiento, le corresponde.