
Dentro de un margen de realidad envuelto en una fantasía mística, humanos, dioses y demonios se verán enfrentados en la lucha por dominar el mundo. Elegida y creada por la diosa Nüwa y el demonio Mara, Mei Ling es la llave capaz de conceder el poder supremo sobre los elementos y, por consecuencia, sobre el mundo. Con el fin de protegerla, Shen, un lama del templo de Jiuhua, borrará su memoria y ocultará su poder hasta que llegue el momento de luchar por su vida y el futuro de la humanidad. Entre hombres, dioses y demonios, Aidan, un atractivo belga y Roberto, un compañero de la universidad, lucharán por lograr poseer a la mujer y con ella su poder. Ha llegado el momento en el que la adorable y hermosa Mei Ling debe descubrir cuán grande es su poder y logre dominarlo, puesto que el futuro del mundo está en sus manos. ¿Cuál será la elección de Mei Ling cuando ambos bandos son igual de atrayentes y peligrosos? ¿Será capaz de elegir? Una trama donde nada es lo que parece hasta el final, llena de giros inesperados que lograran mantener al lector enganchado en el ritmo vertiginoso de la trama. Mención especial Esta obra es por muchos motivos especial, por ello es la primera de mis novelas que disfruta de padrinaje. Cuando nace un bebé, su progenitor busca entre sus conocidos y allegados quien le ayude a cuidar de él y ese es el cometido de los padrinos literarios de Mei Ling, el poder de los elementos. Para tal efecto elegí a un compañero de letras, Javier Torras de Ugarte, un gran escritor y amigo con quien he tenido la suerte de cruzarme en el arduo camino de la escritura, en él he encontrado un gran apoyo en un mundo donde cada paso genera un gran desgaste mental e incluso físico. Él ha sido el lector cero de la novela, consejero en algún momento y el encargado de dirigir su presentación oficial. No menos importante es la madrina de la obra aunque en este caso comparte madrinazgo con su pareja, ellos son Sandra Fernández y Jorge de Oro. Los conocí en el 2017 en la feria del libro de Madrid, ella era reacia a atender a una autora desconocida, pero él la animó, a día de hoy desconozco si realmente fue por interés o por empatía con la escritora. El resultado es que Sandra leyó la historia (Entre Leyendas) y desde entonces no hay novela que no sigan y acto en el que no estén presentes cuando su tiempo se lo permite, algo que como autora y persona agradezco enormemente dejando patente mi sentimiento en estas páginas.