Menorca es un viaje, una pérdida y un nuevo comienzo. Es la necesidad de que alguien tire de ti para no hundirte. Un principio y un final. Una decisión y una manera de ver la vida. Para Lluc es descubrirse en ella, reencontrarse. Aprender, querer con todo lo que tiene y dejarse llevar. Para Maday es una tabla de salvación, un punto de inflexión que le pone sentido a toda su existencia. Es un reencuentro y una nueva oportunidad. Para Mar, Menorca es su lugar. Desde donde transita su pasado, su presente y su futuro. Menorca es descubrir que lo que importa va implícito en uno mismo y que hay que vivir la vida que se elige en sintonía. Es fácil si te dejas, si te escuchas y te observas.