—Te odio…Carlos lo dijo cuando el aliento de ese hombre estaba sobre su cuello. Se lo repitió mientras embestía una y otra vez dentro de su ser y lo llenaba de sensaciones desconocidas y excitantes, emociones que lo llevaban al cielo y al mismo tiempo lo condenaban al infierno.Todo en Gabriel Petrov era equivocado, uno de los mejores peleadores de kickboxing del circuito, el peor enemigo de su cuñado y su hermano; un primate inmaduro que apenas sabía comportarse en público sin terminar insultando a alguien. Siempre aprovechaba cada oportunidad que tenía para humillarlo. Demostraba la falta de sentimientos hacia él más allá del sexo.**¿Por qué el corazón de Carlos no entendía razones? ¿Por qué había comenzado a enamorarse de la rudeza y la forma bestial en la que lo tomaba y lo besaba?**Sin importar cuánto fingiera odiarlo, sin importar cuánto quisiera alejarse de él, su cuerpo lo llamaba, sus labios lo enloquecían, y lo peor de todo era que para Gabriel, pese a negarlo una y otra vez, Carlos también se convertía en más que una simple obsesión.Gabriel era consciente de que lo de ellos no tenía futuro.Carlos era un secreto, un pervertido y encantador secreto, de esos que jamás saldrían de las cuatro paredes de la habitación.Sin embargo, ¿qué pasaría cuando se despertaran en Gabriel deseos tan profundos que lo impulsaran a querer gritarle su secreto al mundo? ¿Qué sucedería en la cabeza de un hombre cuando entendiera que del placer al amor había un solo paso?