Fueron protagonistas de solemnes procesiones religiosas, participaron en imponentes celebraciones liturgicas; asistieron a corridas de toros, a peleas de gallor; encontraron, en fin, cualquier pretexto, civil o religioso, para festejar la vida temporal y celebrar la espiritual. En esos afanes invirtieron tiempo y peculio. Fueron producto de los tiempos barrocos. Se trata de los novohispanos del siglo XVIII; concretamente, de aquellos que habitaron la ciudad de Mexico de Miguel Cabrera.Esta cotidianidad en que gustaban vivir los novohispanos de los tiempos barrocos, estaba relacionada con la forma en que concebian su un mundoen el que existia una vinvulacion entre el todo que rodeaba a los individuos -y del que formaban parte- y cada uno de los elementos que integraban dicha totalidad.