
Me llamo Mikel Izal y nací el 3 de junio de 1982 en Pamplona, Navarra. En los primeros años de mi vida viví en Aranda de Duero, Valladolid y Vitoria, donde aún residen mis padres y mi hermana y donde yo viví desde los nueve hasta los veinticuatro años de edad. Actualmente resido en Madrid. Mi vida no iba dirigida a dedicarme profesionalmente a la música, de hecho terminé en Bilbao la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones y ejercí de ingeniero durante aproximadamente cinco años. Mi relación con la música se remonta a una edad muy temprana. Desde muy pequeño se me puede ver en fotos aporreando el piano de mi primo Fernando. Algo me atraía de forma instintiva en aquellas teclas blancas y negras con las que podía pasarme jugando horas enteras. A la edad de 13 ó 14 años empecé a componer mis propias piezas instrumentales usando un arcaico secuenciador, el “Impulse Tracker”, que corría bajo MS-DOS, y que me permitía crear piezas multi-instrumento. Me pasé horas y horas realizando composiciones que mezclaban electrónica progresiva -muy inocente- con líneas melódicas que intentaba que fueran atractivas. Me recuerdo ya jugando con segundas y terceras voces de las líneas melódicas principales, componiendo mis ritmos de batería electrónica, disfrutando en definitiva. Después grababa el resultado en casettes y los repartía entre mis amigos del colegio. Poco a poco la música fue ganando terreno. Ya en la universidad componía y grababa mis primeros temas con guitarra y voz, en inglés por aquel entonces, con una calidad que dejaba bastante que desear a nivel técnico -la voz la grababa con el típico micrófono blanco y alargado que te venía con la torre del ordenador-. Fue al llegar a Madrid cuando realmente me dediqué a mi pasión de una manera más seria. Descubrí el amplio circuito de música de autor de la capital y presenté mis maquetas en locales míticos como “Libertad 8” o “Búho Real” -un saludo a Julián y a Darío- y para mi sorpresa les gustaron mis composiciones y empezaron a programarme en sus locales. También empecé a moverme por ESpaña los fines de semana. Cogía un autobús, con mi guitarra a cuestas, y me plantaba en cualquier ciudad en la que hubiera encontrado un local en el que me dejaran tocar. Casi siempre salía perdiendo en lo económico pero aquellos años de música en solitario, afrontando conciertos sólo con mi guitarra ante 10 o 15 personas creo que me curtieron y me ayudaron a reunir ciertas tablas en escenarios que luego serían más agradecidos en cuanto a número de público. Llegamos al punto que considero clave en mi vida y que me hizo pensar por primera vez que quizá mi destino no era ser ingeniero. En 2008 resulté ganador del Certamen de Jóvenes Creadores de la Comunidad de Madrid. Un premio que no esperaba -no esperaba tan siquiera estar entre los finalistas- y que, de repente, me hizo sentirme más “profesional”, es difícil de explicar aquella sensación, aquel “click” mental que me hizo tener esperanzas de guardar algo dentro de mí que merecía la pena ser escuchado. A raíz de ganar este premio participé en la Bienal de Jóvenes Creadores de Europa en 2009, donde conocí a Gato y le comenté que estaba pensando montar un grupo orientado a unas composiciones que llevaba trabajando el último año, abandonando la línea clásica de canción de autor y explorando terrenos mucho más cercanos al pop y el rock. A nuestra vuelta a Madrid comenzamos a buscar al resto de integrantes de lo que sería IZAL, y a partir de 2010 empezamos a trabajar en el grupo, a viajar por todas partes, a poner en riesgo nuestros trabajos, a dedicar prácticamente todos nuestro fines de semana a viajar por la península en el coche de Alejandro sin que salieran las cuentas, pero finalmente a dedicar nuestra vida a lo que más nos gusta, la música. Y el resto, es historia. Desde 2010 vivimos un sueño por el que trabajamos cada día. Y espero que sea así el resto de mi vida.