
Se abren las puertas de un museo que jamás pensó ser visitado. Se descubren cuatro salas impregnadas de sensibilidad, amor, familia y amistad. Tienen algo en común: la crudeza del relato en la adolescencia. Valentina Lobo comienza a escribir y nos comparte la poesía de su propia vida. Desde los dieciséis a los dieciocho, se hace palpable una transición, el cambio de la juventud a la adultez. Cada poema tiene un tinte que atraviesan los desafíos de la vida, los vínculos y las contradicciones. Un debut literario cargado de vida, como solo puede ser la adolescencia de una poeta.