Conocidos son los diarios de viajes escritos por Fitz Roy y Darwin a bordo del Beagle y el Adventure, pero, al menos para el lector de habla hispana, la increible narracion escrita por John McDouall es todo menos familiar. Sus descripciones de los habitantes de la Patagonia y Tierra de Fuego, con quienes realiza intercambios y comparte comidas en el interior de sus chozas, se ven plagadas de extrañeza, pero tambien de humanidad y humor. Por cierto que el autor trae consigo la vision europeista de la epoca, desde la que mira este nuevo mundo, pero es mas un ser humano que un tecnico o un naturalista, regalandonos anecdotas, modos de vida y tradiciones del pasado, tanto en las grandes ciudades y puertos americanos como en la tierra habitada mas austral del mundo. Quiza su menor difusion se deba a que el autor no quiso transformarse en eminencia, rescatando pequeñas historias y gestos en lo que encontraba. Porque lugar adonde iba, McDouall veia vida sin intentar descubrirla o conjeturar sobre su razon de ser. Una lectura amenisima de otros tiempos, otros viajes, otras visiones.