En un momento tan complejo como el que vive Venezuela, hemos visto amenazada nuestra ganadería y observamos cómo se pierden nuestros valores e identificación nacional con carnes y reses provenientes de otros países, y cómo corrientes como la del vegetarianismo confunden a los consumidores al afirmar que tal o cual vegetal aporta tanto hierro como nuestras carnes. Es ahora cuando debemos ser más firmes y defender lo nuestro, y esto se hace conociendo mejor y aprendiendo sobre lo más íntimo y noble de la carne de res, haciéndonos baqueanos en ese trillo que las patas de nuestras reses han trazado y continúan trazando en el suelo de nuestra cultura.