Cuando en la hora fuera de la hora circunstancial de componendas e intercambios hispanoamericanos se reúnan, en una antología, las voces más poderosas de la literatura en castellano, Oliverio Girondo dará evidencia de América con el envidiable título de precursor. Es, al menos, lo que vaticinaba su amigo Ramón Gómez de la Serna. Hoy medio siglo ya pasado, el autor de En la Masmédula se nos presenta, en cambio, y tal vez con mayor propiedad, como el último escritor.