
Después de casi un año fuera del hielo, Easton Caldwell solo tiene una volver más fuerte, más rápido y más enfocado que nunca. Su futuro en el hockey está en juego, y no puede permitirse distracciones. Mucho menos si la distracción se llama Hailee, tiene una bonita sonrisa tímida, ojos que lo desarman y una extraña habilidad para leerlo como nadie. Entrenar juntos parecía una buena idea, hasta que estar cerca de ella empieza a sentirse como el mayor riesgo que ha tomado nunca. Hailee Winters no busca complicaciones. Ha aprendido a mantenerse al margen, a sanar en silencio. Pero Easton despierta algo en ella que creía haber dejado atrá las ganas de volver a arriesgarse. En el hielo, hay reglas. En el amor, no tanto. A veces, para ganar, solo hay que dejarse caer. Y confiar en que alguien estará ahí para atraparte.