
Una mala jugada no significa el final del partido. A veces...bastan tan solo un par de minutos para cambiar el marcador. Lana Thompson tiene claras dos cosas: tiene la peor de las suertes y necesita salir del agujero donde está...en todos los sentidos. Con un título en sociología, un postgrado en recursos humanos, y trabajando de cajera en el día y de mesera por las noches, las cosas no están a su favor si ponderamos las distintas opciones que tiene. Y si a su desastre económico se le junta el lio amoroso que se carga, tiene un par de cosas en las que entretenerse durante meses. Sin un trabajo bien remunerado y con un novio que se la pasa metiendo su compañero en cada agujero disponible, su vida no es la más envidiada. Christopher Hotch ha hecho su camino a la cima entre perdidas y dolor. La muerte de cada miembro de su familia lo ha dejado siendo la sombra del chico que algún día soñó con triunfar en las grandes ligas, y ahora que ese sueño es una realidad, lo está tirando a la basura por el desastre en el que se convirtió. Dicen que los polos opuestos se atraen, pero... ¿para bien o para mal? ¿Podrán dos personas completamente perdidas encontrar el camino juntos a un lugar seguro? ¿O las sombras del pasado serán más fuertes que sus ganas de llegar a la luz? Un buen partido no lo es si no se corren un par de riesgos...incluso cuando eso genere un par de penalizaciones. Ambos deberán demostrar que tan bien se saben las jugadas, y que tanto están dispuestos a sacrificar por llegar a la zona de anotación. Una última oportunidad...solo hay que saberla aprovechar.