Por su prodigioso talento, el hijo de la musa Calíope recibe el mejor regalo del dios de la música, la lira del mismísimo Apolo. Su música produce portentos pero, cuando revela la belleza del mundo, también desnuda su fragilidad. Capaz de equilibrar con su arte lo sublime y lo terrible, Orfeo se convierte en el músico insigne, viajero, aventurero, reformador de los ritos mistéricos de Dioniso. Pero su amor por Eurídice se vuelve trágico con la temprana muerte de su amada. Para rescatarla, Orfeo se atreverá a descender al reino de Hades, el señor de los infiernos. Símbolo del amor que perdura más allá de la vida, Orfeo representa también la rebelión del ser humano ante la realidad inexorable de la muerte.