
Un diablo chiquito cruza la Argentina en una caravana infernal. Lo guían una ciega y dos monjas que filman y postean cada asesinatos, mutilaciones, resucitaciones para volver a matar, plagas y pueblos en ruinas; el diablo parte huesos, quema cosas, domina animales, suelta tormentas eróticas, marca niños e instala gobernadores corruptos. Se divierte viralizando sus “milagros”, mientras crece ganando seguidores fieles. A su paso, el país enloquece. Se forma una Cruzada Argentina en su contra. Las sectas satánicas se multiplican. Aparecen líderes mesiánicos y la política profundiza su farsa. Las figuras de la vieja televisión se pierden en la era del streaming, mientras la sociedad intenta sobrevivir con delirios mediá reality shows prometen resolver las crisis y buscar un candidato que congele la inflación descontrolada, entre otras cosas. Con la ironía desopilante que lo caracteriza, Leandro Ávalos Blacha despliega la batalla entre el bien y el mal en un mundo donde la verdad y los valores dejaron de tener sentido. Sin etiquetas políticas –como fascismo, libertarismo o populismo–, el caos y la locura que desatan los bandos en esta pesadilla argentina excede es una pesadilla americana.