La infancia de Neftalí estuvo atada al infierno que vivió bajo un techo que solo le mostró cómo es vivir el dolor a flor de piel. Por lo que al morir su madre, y recibir la fortuna que esta le dejó, promete no enamorarse nunca. Todo cambia cuando conoce a Elena, una chica que lo hace cuestionarse todo el tiempo si es válido vivir sumergído en el cataclismo que ambos encienden cuando están juntos.