
"Soy un gato y me llamo Timoteo. Como Timoteo no es un nombre de gato, me llaman Tim, que es más corto. No siempre me he llamado Tim. He tenido nombres distintos porque he pertenecido a siete amos y cada uno de ellos bautizo a su antojo. El actual...ha tenido la delicadeza de darme su nombre. Me siento un poco hijo y el, quizá, se siente un poco padre en lo que a mí se refiere..." Las memorias de un gato y de un dibujante de cómics constituyen el andamiaje de que se ha servido Carmen Kurtz para tener una historia humorística, sugestiva, emocionante...