
La historia de amor de Elizabeth Barrett y Robert Browning fue incluso narrada por Virginia Woolf en su maravillosa novela Flush, la biografía de un perro (y no de cualquier perro sino del perro perteneciente a miss Barrett mientras fue soltera). Este poemario recoge las dudas y certezas del yo poético que está a punto de entregarse al amor. Las dudas porque es este un amor prohibido por las convenciones sociales victorianas y por la figura del patriarca. Prohibido porque es la propia Elizabeth quien se lo prohibe. Es este un poemario con final feliz (no estoy antelando nada ya que todos sabemos que ambos contrajeron matrimonio y se fugaron a Italia para vivir lejos de las convenciones). Lo que tiene de hermoso, lo que tiene de único, es que tenemos el testimonio de primera mano de la poeta y de esa relación que barrió con todos sus prejuicios y sus miedos. Un amor que la hizo fuerte, pero sobre todo, feliz.